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viernes, 4 de febrero de 2011

Mi primera foto en Nueva York


Lo primero que hicimos el primer día al salir del hotel fue buscar un lugar para desayunar. Estaba lloviendo ligeramente y hacía frío, nada hacía pensar que apenas una hora después caería sobre nosotros el diluvio universal. Caminamos unos minutos hasta encontrar un local pequeñito a unas dos calles del hotel, donde encontramos café espresso y croissants. El mostrador ya estaba rebosante de pizzas recién hechas. Resultó ser un sitio regentado por mexicanos, como la mayoría de locales de pizzas que nos encontramos. Después de pedir, nos sentamos en la barra que había pegada a la pared, y yo me quedé de espaldas a la puerta. Hasta ese momento, debido al hambre y al frío, no había considerado la posibilidad de hacer una foto allí. Pero llegó un momento en el que, mientras me bebía el café, me di cuenta de que en el frigorífico de refrescos se veía el reflejo de la calle a través de la puerta del local, en el mismo instante que una persona pasaba por allí. Enseguida intuí que allí había una foto, y de las que me gustan. Le pedí a Isa que me cambiara el sitio para quedar de frente al exterior. Saqué mi cámara y miré por el visor hacia la puerta de entrada hasta que encontré un encuadre que me gustara. Ya sólo quedaba esperar con la cámara en el ojo a que pasara alguien y disparar. Hice únicamente dos disparos en los que sólo cambiaba la figura que pasaba por la calle. Técnicamente, la imagen de arriba es el segundo disparo, pero yo la considero mi primera foto en Nueva York.

lunes, 27 de diciembre de 2010

MAD-NYC


Bien, ya he vuelto de Nueva York. He conocido por fin esta gran ciudad y he entendido aún más la fuerza del cine, de la fotografía, de la literatura. La grandiosidad y la fama de esta ciudad provienen de creaciones de gente que la adoraba y quería contárselo a todo el mundo. Pienso que fueron personas que quisieron embellecer el lugar en el que vivían o trabajaban, y convertirlo en la ciudad más deseada, quizás con el objetivo de creer, para no sentirse tan solos y tan poco afortunados en sus calles, que habitaban la mejor ciudad del planeta. Porque, objetivamente, la ciudad de Nueva York no es bonita. Ni mucho menos la mejor ciudad del planeta, sea cual sea la escala que se utilice para atribuirle a una ciudad tal título. Para describir esta ciudad es necesario entender primero porqué, a pesar de no ser una ciudad bonita, puede ser tan atractiva y tan deseada. ¿Qué hay allí que atrae a gente de cualquier cultura? Por supuesto, no tengo la menor idea pero creo que está relacionado con la energía que fluye por toda la ciudad. Es un lugar dinámico, en el que te entran ganas de quedarte, de hacer cosas, de triunfar.

Me he sentido cómodo en sus calles. Ha habido barrios que me han encantado (Soho, Greenwich Village, West Village, Williamsburg Bridge and Brooklyn), otros me han resultado indiferentes (Upper East Side, Upper West Side, Wall Street), incluso alguno me ha provocado rechazo (Chinatown). Y como casi siempre, no han sido sus atracciones turísticas lo que más ha llamado mi atención. Me refiero a que ver la Estatua de la Libertad, el Rockefeller Center, Brooklyn Bridge, Times Square o subir al Empire State Building no es, bajo mi punto de vista, lo más atractivo de esta ciudad. Ni siquiera los rascacielos. Como era de esperar, pensaba que serían más altos. Lo que me ha gustado ha sido el ambiente que se respiraba en zonas como Greenwich Village, Hudson Street, Union Square, Art Galleries District or Tribeca. Y en el metro, claro. El ambiente que se respiraba en el metro, generador de un millón de imágenes por segundo.

Así como la ciudad ha sido tal y como esperaba, las imágenes correspondientes a esta etapa del proyecto lomográfico, sí que han superado mis expectativas. A falta de palabras más concretas, creo que el proyecto va por el camino perfecto. He obtenido mejores imágenes que las que esperaba pero manteniendo la idea, la esencia de lo que quería conseguir. Ahora mismo he mezclado imágenes de Madrid con Barcelona, Londres y Nueva York. Y no es posible confundir unas con otras. Las tres combinaciones mantienen el factor común de Madrid, pero en la mezcla con las imágenes de las otras ciudades, encuentro el ambiente que se respira en cada una de ellas. O al menos, el que yo he sentido allí.

Así que este proyecto se acerca a su fin. Ya sólo me queda mezclar fotografías de Madrid con Madrid, y cerrar así el círculo. Finalmente, quedaría escoger las mejores de cada combinación, para un total de 20, 24 o 28 fotos, y preparar el acabado para un portfolio y para una exposición, y dar a conocer el trabajo completo a todo el que lo quiera ver. En realidad, para eso está creado, para que la gente lo vea y opine. Aunque siempre nos dé cierto pánico enseñar lo que hacemos. De momento, otro adelanto. La imagen que veis al inicio del texto la considero la más representativa de esta parte que relaciona a Madrid con Nueva York.

Como apunte final, aunque sé de sobra que no es necesario elegir, y que me gustaría mucho, mucho, mucho vivir y trabajar una temporada en Nueva York, sigo quedándome con Londres. ¿Por qué? No estoy seguro, pero no tengo la menor duda.

viernes, 19 de noviembre de 2010

New York again



En lo que va de año he leído al menos tres libros con la ciudad de New York como tema central. Ventanas de Manhattan, de Antonio Muñoz Molina; Historias de Nueva York, de Enric González y Esto es Nueva York, de E.B. White. Incluso he leído alguno de los poemas de Walt Whitman. Todas estas lecturas me han servido para entender un poco más a los neoyorquinos. Ahora ya sé que fue una ciudad fundada por holandeses en 1623 inicialmente llamada Nueva Ámsterdam (por esta razón la bandera de la ciudad tiene los mismos colores que la de Holanda), lo que significa Manhattan o la palabra Knicks que completa el nombre del equipo de baloncesto de la ciudad. Y algo muy importante: sé donde comer las mejores hamburguesas de la ciudad.

Tengo una curiosidad tan grande por conocer Nueva York que quiero saberlo todo sobre ella aún admitiendo que es misión imposible. Pero quiero entender la ciudad y la vida de la gente que la habita en los días que conviviré con ellos. En realidad, siempre he pensado que para hacer buenas fotografías en un destino al que no has ido nunca lo principal es informarte sobre la historia del lugar y las costumbres de sus gentes, para entender los detalles. Es la clave, saber ver los detalles para hacer buenas fotografías. Recopilando previamente información llevas ciertas imágenes en tu cabeza que es más que probable que te encuentres, por lo que no te pillará de sorpresa una situación y uno será capaz de estar siempre preparado.

Volviendo a los libros que he leído sobre Nueva York, llama la atención que todos coincidan en que hace falta suerte para sobrevivir en esta ciudad. Aunque lo que más me sorprendió fue que E.B.White, en el año 1949, vaticinara el ataque que sufrió la ciudad en el año 2001, incluyendo que éste sería aéreo: “La ciudad, por primera vez en su larga historia, se ha vuelto vulnerable. Una escuadrilla de aviones poco mayor que una bandada de gansos podría poner fin rápidamente a esta isla de fantasía y quemar las torres…”.

Para despedirme, comentar la fotografía que acompaña este texto. Esta vez es una imagen de Andreas Feininger (1906-1999), fotógrafo americano de origen alemán, en la que se pueden ver las vías de esos trenes elevados que ya no existen en la ciudad actual. Esto es un símbolo, al igual que las torres gemelas, de lo que es Nueva York. Una ciudad a la vez eterna y efímera, vulnerable e inmortal. Única.

domingo, 10 de octubre de 2010

New York, here I go!



Pues ya tengo mis billetes para Nueva York. Finalmente, ha sido diciembre el mes elegido para mi estreno en la capital del mundo y, a no ser que un meteorito enorme destruya la Tierra en esas fechas, no hay nada ni nadie que pueda evitarlo.

En la semana que pasaré (pasaremos) en NY, daré otro pasito más, el tercero de cuatro, para acabar mi proyecto lomográfico. Además, llevaré mi inseparable FM2 conmigo, cargada con mis también inseparables Kodak TMAX400 y TriX400 (me hace gracia pensar que hay gente que no sabe qué significa esto), con la que espero traerme alguna que otra fotillo llena de grises interesantes. También me hubiera encantado llevarme algún rollo de diapositivas, pero gracias a la “revolución” digital y a la puta economía de mercado, algún lumbreras llegó a la conclusión de que lo mejor era eliminar* el mejor soporte que ha existido y existirá por los siglos de los siglos, amén, para tomar fotografías. Pero esa es otra historia…

Por el momento, estoy ansioso por llegar y empezar a patear la ciudad, por arriba y por abajo, por un lado y por otro, por ver las fotografías que haré y conocer así mi primera visión de esta ciudad mítica que preveo apasionante.

Como primer homenaje a esta ciudad de la que tanto espero, dejo esta imagen de Lee Friedlander, uno de los maestros de la fotografía que dedicó parte de su carrera a retratar New York City.

*PD. Este comentario hace referencia a España, porque en Estados Unidos es posible encontrar cualquier rollo de diapositivas que te imagines y laboratorios con buenos revelados. En España, se pueden conseguir rollos de diapositivas, aunque quedan ya pocos laboratorios donde revelarlos con la calidad de antes.Las tiendas lomográficas, entre otras, los venden aunque pensando en procesarlos como revelado cruzado...