sábado, 22 de agosto de 2009

Roger Deakins, ASC, BSC


Roger Deakins nació en Torquay, Inglaterra, un 24 de mayo de 1949. Es para mí, con diferencia, el mejor director de fotografía en activo. Es el fotógrafo de Barton Fink (Joel Coen, 1991), Cadena Perpetua (Frank Darabont, 1994), Fargo (Joel Coen, 1996), Una mente maravillosa (Ron Howard, 2001) y El hombre que nunca estuvo allí (Joel Coen, 2001), entre muchas otras.

“I don't know how you prepare to do a movie. You are really prepared by your life's experience if that's not a too pretentious way of putting it. Other than that, you read the script and talk with the director.”

Su fotografía es sutil, natural, realista, aparentemente sencilla e “invisible”. Y todo lo anterior se puede resumir en otra palabra: bella. Su fotografía es de una belleza impresionante. Lo que más admiro de su manera de fotografiar películas es la capacidad que tiene para recrear la luz natural en los interiores, ya sea en localizaciones reales o en estudio. Viendo sus películas uno siente que no se podrían haber hecho mejor de ninguna otra manera. La sutileza y delicadeza con la que trata la luz le hace saber donde está el punto en el que añadiendo un aparato más se rompería la magia y ya no parecería que la luz que inunda las habitaciones de “Revolutionary Road” (Sam Mendes, 2008) o de “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (Andrew Dominik, 2007) fuese realmente luz natural.

“It definitely affects the audience just like the choice of lenses, or how you move the camera, or balance composition, or decide what is lit in frame and what's dark. The audience doesn't, necessarily say, 'oh, isn't that wonderful, look at how that's lit', or 'I like the balance in that shot,' but subconsciously it's all coming together and giving them a way of looking at the content.”

Todavía no ha ganado un oscar, aunque ha sido el primer DF en estar nominado el mismo año por dos películas, “El asesinato de Jesse James…” y “No country for old men” (Hermanos Coen, 2007). Teniendo en cuenta que la academia nunca premió a Gordon Willis con un Oscar, siendo probablemente el mejor fotógrafo de la historia del cine, no debería sorprendernos lo que pasa con Roger Deakins.

“I really think you have to consider why you're making a film. What's your point of view and how are you going to break down scenes? I don't enjoy just shooting coverage. There's nothing in that for me apart from a paycheck and there are far less stressful ways of making a living. Somehow films are rarely better than I imagined them to be; certainly they seldom live up to my dreams or even expectations photographically.”

Para finalizar, un par de enlaces. A su página y a un trailer de una de sus últimas películas, una verdadera obra maestra de la fotografía de cine en la que pienso que se ha superado a sí mismo.

http://www.rogerdeakins.com/
http://www.youtube.com/watch?v=qp2ppYB9fDo

lunes, 17 de agosto de 2009

Quietud

"El que no puede parar está tan quieto como el que no puede andar, y el que no puede andar no está más quieto que el que no puede parar; sólo el quieto que puede andar está realmente parado y sólo el que anda pudiendo parar está realmente andando"

Rafael Sánchez Ferlosio

martes, 11 de agosto de 2009


Tú sabes bien lo que significa esta fotografía...

jueves, 11 de junio de 2009

Microrrelato 04

Estrelló un vaso contra la pared. Estaba lleno de odio. Esperaba que aquello resolviera algo. Un instante, solo uno, tardó en darse cuenta de que no funcionó, lo que añadió una duda más a su vida. Y una duda más, a estas alturas, no era lo más conveniente para coger las riendas otra vez. Ni las suyas, ni las de nadie. Peligro.

jueves, 21 de mayo de 2009

Proyecto Lomográfico Personal "2009"

Este proyecto surge de la necesidad personal de relacionar de alguna manera las cuatro ciudades que hasta el momento han marcado mi vida por una razón u otra. En Madrid nací, entre otras muchas cosas. En Londres, desperté, entre otras muchas cosas. En Barcelona, me enamoré como siempre había deseado, entre otras muchas cosas. En Nueva York, todavía no he estado. Pero con Nueva York he soñado, casi siempre a través de las películas y de las fotografías. Pero aún sin conocerlo también ha influido con mucha fuerza en mi vida. Todos estos son lugares donde la gente va a cumplir sus sueños. Para mí Madrid es la ciudad de los sueños a nivel nacional, Londres, a nivel europeo y Nueva York, a nivel mundial. ¿Y Barcelona? Entra dentro de este póquer porque allí se cumplió uno de mis sueños más deseados, aunque solo a medias. En el fondo, puede que sean sólo lugares para sueños de grandeza, no digo que no. Pero el concepto de grandeza no es, afortunadamente, igual para todo el mundo.

La primera idea de hacer este proyecto fue casual, como instintiva. Alguien me recordó los lugares en los que había vivido y me preguntó por algún otro en el que me gustaría vivir. Nueva York, por supuesto. Empecé a preguntarme qué había significado vivir en cada una de estas ciudades, qué me habían aportado, porqué parecían tan importantes para mí. Poco a poco iba encontrando sentido a relacionar todos estos lugares con Madrid y se me ocurrió hacerlo fotográficamente. Algo obvio, por otra parte, no sé hacerlo de otra manera. Llegué a la conclusión de que una de las razones principales que dan sentido a este proyecto es la idea de buscar y encontrar tu lugar en el mundo, tu refugio, ese sitio en el que te sientes seguro y realizado, tranquilo y feliz. Esa búsqueda es la base principal de este proyecto.

Pasando al plano un poco más material y técnico me planteaba la duda de cómo llevarlo a cabo. La naturaleza analógica del proyecto estaba fuera de toda duda o discusión. Enseguida descarté el blanco y negro porque no veía este tema para hacerlo solo en escala de grises. Pensé que debería conseguir imágenes con fuerza, instintivas. Intuía que no debía buscar la perfección técnica en este proyecto, sino imágenes más oníricas y más cercanas a lo que pasa por mi cabeza cuando pienso en estas ciudades, y sobretodo, cuando camine por ellas con la cámara al hombro. Y ya estoy convencido de que me hacen falta imágenes algo desenfocadas, suaves, con colores lejanos a la realidad, trabajando encuadres “desencuadrados”, algo con intención impresionista, lejos de mi obsesión por la perfección técnica que viene conmigo de serie.

También he llegado a la conclusión de que la mejor manera de unir estas ciudades es mediante el tradicional método de la doble exposición pero de una manera particular. Primero expondré todos los carretes en Madrid (no los revelaré, claro) y después, al azar, iré exponiendo otra ciudad encima. Es decir, caminaré por cada ciudad con un carrete metido en la cámara con imágenes de Madrid en estado latente. Me llevaré Madrid conmigo en cada viaje. Y esa parte reservada al azar es otra de las características que me apasionan de este proyecto que hoy mismo he empezado. Porque sé que el azar jugará a mi favor, uniendo imágenes que resultarán en una, llena de armonía, de color y de emotividad. Quiero que este sea un proyecto basado en impulsos, en los que me produce cada ciudad cuando camino por sus calles y, al ser éste un proyecto basado en dobles exposiciones en diferentes momentos y en diferentes lugares, el azar será muy importante.

Y un poco por todas estas razones, he tomado la decisión de que una cámara lomográfica, con apariencia de juguete (porque eso es lo que me propongo, jugar, y hacerlo con mis emociones) y una lente de plástico, era lo más adecuado para dar forma a este proyecto, para que todos esos defectos que busco en la imagen queden impresos ya en el negativo, sean resultado del momento de disparar. Por cierto, hoy mismo me he comprado una Diana F+.

A estas alturas sólo me queda una duda técnica, y es decidir si hacerlo con negativo y revelado normal o utilizar película de diapositivas y hacer un revelado cruzado para obtener un negativo más contrastado. Una tercera opción sería hacer los dos procesos para que haya más variedad de imágenes. Una última opción sería elegir un proceso u otro según la ciudad con la que se vaya a relacionar Madrid, pero esta opción es la que menos me convence, al menos de momento. Lo decidiré en unos días, creo.

Madrid representa el lugar al que siempre vuelvo, por esa razón es la única ciudad que se relaciona con todas las demás, actuando de hilo conductor, de nexo de unión. El proyecto se divide en cuatro partes: MAD-LON, MAD-NY, MAD-BCN, MAD-MAD. A lo largo de Junio y Julio tendré acabado casi con total seguridad la parte que relaciona MAD-BCN. Pensaba tener también acabada la parte MAD-MAD para finales de julio pero se me acaba de ocurrir que lo mejor es cerrar el círculo empezando y acabando en Madrid. Es decir, hacer las segundas exposiciones del negativo una vez paseadas todas las otras ciudades. De esa manera sería el fin del viaje y todo tendría más sentido. Apreciaríamos la diferencia de imágenes vistas al inicio del camino con las sentidas al final del mismo.

Aunque, según creo, faltará la pieza mágica que daría sentido a todo esto y que cerraría un círculo perfecto. Hacer MAD-MAD con la persona de la que estoy enamorado. Dos visiones en una, simbolizando la unión total de una pareja enamorada. Yo haría las primeras fotos, las del inicio del viaje. Luego rebobinaría el rollo y lo metería de nuevo en la cámara, unos meses después, al final del viaje, para que ella escribiera sus sensaciones sobre las mías. Y todo esto sería mágico porque sería sin palabras. Sólo imágenes, sólo sentimientos, quedando de esta manera unidos para siempre a través de las dobles imágenes y de las sensaciones que las provocaron. Esto es bastante difícil por el momento…

Quizás, pensándolo bien, sea esta precisamente, otra de las razones de ser de este proyecto: que no puedo estar con la persona de la que estoy enamorado y que por eso necesito moverme para volver a encontrar mi lugar. O, al menos, para pensar acerca de qué significa tener un lugar en el mundo sin estar con ella. He dicho bien, volver a encontrarlo, porque ya lo había encontrado estando a su lado. Eso es lo que creo, que ese lugar en el mundo que con tantas ganas anhelamos encontrar está exactamente al lado de la persona que amamos. Por eso salgo a buscarlo otra vez, porque ha desaparecido y necesito encontrarlo…

Para terminar, lanzo desde aquí mi deseo de acabar este año 2009 el proyecto (todavía sin nombre, por cierto) y dedicar el siguiente a editar y preparar una exposición del mismo. Se cumplirá, estoy seguro. Y tú lo verás, también estoy seguro.

martes, 21 de abril de 2009

Una foto



Una de mis primeras fotos con sentido y una de las que guardo con más cariño. No recuerdo la fecha exacta, pero calculo que debe estar tomada sobre 1999 o 2000, durante una sesión fotográfica en la que experimentaba con la luz. Como pasa a veces, de repente todo funcionó, todo encajó, todo tenía sentido y yo ya sólo tenía que disparar para capturar aquel momento.

Es curioso como después de tantos años todavía recuerdo aquella sesión. En realidad, creo que sería capaz de recordar los momentos anteriores a cada foto que he hecho en mi vida. Incluso qué fue lo que me llevó a hacerlas.

Espero no dejar de hacer fotos nunca. Si esto pasa sin darme cuenta, que alguien me avise, porque, en ese caso, estaría viviendo sin pasión ni emoción, y eso me haría morir de pena.

sábado, 14 de marzo de 2009

Una sensación

Una sensación, una corazonada, un impulso o como se quiera llamar, me hizo ayer por la tarde acercarme hasta Madrid, meterme en un Vips y encontrar un libro con frases y diálogos extraídos de escenas de amor de películas. El libro lo vi por casualidad, rebuscando en los estantes para pasar el tiempo, aunque cada vez creo menos en las casualidades. Prefiero pensar que llegué allí y que encontré ese libro por alguna razón. No digo que yo lo atrajera, que puede ser, pero estoy seguro de que no fue por casualidad. Estaba allí, escondido en un rincón, resguardado sin llamar la atención, entre otros dos ejemplares iguales esperando que alguien lo descubriera. Cogí uno, lo abrí al azar y leí el texto de la película que apareció.
“Mira, te garantizo que habrá épocas difíciles, y te garantizo que, en algún momento, uno de los dos o los dos querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mía me arrepentiré durante el resto de mi vida; porque sé en lo más profundo de mi ser… que estás hecha para mí.”

Mientras leía estas líneas, mi cuerpo se estremeció, mis ojos se humedecieron repentinamente, inesperadamente. Estas líneas me habían producido un shock repentino y se presentaron sin aviso recuerdos y sentimientos que creía controlados. Sabía que no estaban olvidados pero pensaba que estaban guardados en una cajita, escondida, de difícil acceso. En cambio, leer esas palabras hizo saltar la cerradura de esa caja de Pandora que esconde esos sentimientos que nos hacen sentir vivos. Esta es la magia del cine y, sobretodo, del amor. Cuando oyes estas cosas en las películas recuerdas momentos de tu vida parecidos o anhelas que te ocurra algo similar. Echas de menos a aquella pareja de la que estabas enamorado y que no funcionó. La mayoría de las veces, ya no recuerdas los motivos por los que aquello no funcionó, simplemente te emocionas recordando los momentos bonitos, íntimos, de los dos. Cuando estás viendo una película, especialmente en la oscuridad cómplice de la sala de cine, en cualquier momento puede desbordarse el río de sensaciones, de sentimientos, que todos guardamos dentro, casi escondidos para que nadie piense que somos débiles, que no hemos superado el dolor que nos produjo aquella relación o para que nadie crea que la vida nos resulta difícil.

Me encantan las películas de amor. O cualquier escena de amor en la que se expresan sentimientos pasados, presentes o deseados para el futuro entre dos personas. Ya puede ser una comedia romántica, un drama o una pausa para un beso entre dos escenas de acción. Estoy convencido de que el amor es el motor del mundo, la fuerza que lo mueve. Creo que esto también lo escuché por primera vez en una película.

Después de moverme todo por dentro al leer el texto de la película anterior, cogí aire y abrí el libro por otra página. Intuía que iba a leer algo que volvería a agitarme. Lo que leí me emocionó, se me saltaron las lágrimas, allí, de pie, en medio de la tienda, incapaz de detenerlas, sin importarme si alguien me estaba viendo o no. Enseguida me di cuenta (en realidad ya lo sabía) de que no tenía tan superado lo nuestro.

“Prefiero haber olido una sola vez su cabello, un beso de sus labios, una caricia de su mano, que toda una eternidad sin ella. Una vez.”

Acababa de leer exactamente lo que yo pienso sobre haberte conocido. A pesar del dolor que me produce no estar contigo, prefiero haber sentido tantas cosas a tu lado, que no haberlas sentido nunca. Sobre la utilidad que tiene seguir enamorado de ti, de eso, hablaremos otro día…