domingo, 5 de junio de 2011

Humphrey Bogart


Anoche necesitaba una dosis de seguridad adicional para seguir soñando, para seguir avanzando. La solución era obvia, volver a los orígenes, a mis orígenes. Pero a mis orígenes cinematográficos, lo que significaba recurrir a los clásicos. Necesitaba un símbolo que me diera fuerza y tranquilidad, algo que me hiciera sentir que no está todo perdido, que siempre quedará él. De entre todos los símbolos posibles, de entre todos los clásicos del cine, llegué hasta él, hasta Humphrey Bogart. Y con él a Casablanca.

Lo demás, venía solo. Las doce de la noche, las luces apagadas, mi tele de tubos y darle al play para encontrar tranquilidad. Como en mis viejos tiempos, que son mis tiempos de adolescente, fue empezar la película y volver a encontrar el camino. Cuando acabó Casablanca quería más sueños y más seguridad, así que puse a continuación la película con la que empezó a crecer el mito, El Halcón Maltés. Se me hicieron las cuatro de la mañana, pero mereció la pena, encontré la tranquilidad que buscaba. Y me fui a la cama pensando que, como leí hace poco a Carlos Boyero, Humphrey Bogart es una de las cosas más hermosas que le han ocurrido al cine. Y a la vida, añado yo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Mi primera foto en Nueva York


Lo primero que hicimos el primer día al salir del hotel fue buscar un lugar para desayunar. Estaba lloviendo ligeramente y hacía frío, nada hacía pensar que apenas una hora después caería sobre nosotros el diluvio universal. Caminamos unos minutos hasta encontrar un local pequeñito a unas dos calles del hotel, donde encontramos café espresso y croissants. El mostrador ya estaba rebosante de pizzas recién hechas. Resultó ser un sitio regentado por mexicanos, como la mayoría de locales de pizzas que nos encontramos. Después de pedir, nos sentamos en la barra que había pegada a la pared, y yo me quedé de espaldas a la puerta. Hasta ese momento, debido al hambre y al frío, no había considerado la posibilidad de hacer una foto allí. Pero llegó un momento en el que, mientras me bebía el café, me di cuenta de que en el frigorífico de refrescos se veía el reflejo de la calle a través de la puerta del local, en el mismo instante que una persona pasaba por allí. Enseguida intuí que allí había una foto, y de las que me gustan. Le pedí a Isa que me cambiara el sitio para quedar de frente al exterior. Saqué mi cámara y miré por el visor hacia la puerta de entrada hasta que encontré un encuadre que me gustara. Ya sólo quedaba esperar con la cámara en el ojo a que pasara alguien y disparar. Hice únicamente dos disparos en los que sólo cambiaba la figura que pasaba por la calle. Técnicamente, la imagen de arriba es el segundo disparo, pero yo la considero mi primera foto en Nueva York.

martes, 18 de enero de 2011

Soy el capitán de mi alma

Al parecer, este poema victoriano escrito por Ernest Henley inspiró a Nelson Mandela en sus años de cárcel.

"Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino,
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma."

jueves, 13 de enero de 2011

Esta industria de aquí

Ahora que vienen los Goya aprovecho para publicar en este espacio un artículo escrito por Arturo Pérez-Reverte en el año 2003. Hace referencia a una campaña que hubo en ese año de apoyo al cine español, no sé si la recordarán. Por supuesto, comparto lo que comenta en el artículo Pérez-Reverte.

"Me han convencido, pardiez. Me refiero a los anuncios de apoyo al cine español que han puesto en la tele, choteándose del que se hace en los Estados Unidos. También a las declaraciones de ciertos productores cinematográficos –la industria, se llaman a sí mismos- afirmando que hay que educar a los espectadores, que nuestro cine es mejor, y que parece mentira que, con los pedazo de películas que hacemos aquí, la estúpida chusma no acuda en masa a la taquilla, y en cambio se infle a canales digitales y deuvedés, o haga cola en los estrenos de Hollywood, hay que joderse, toda esa competencia desleal e inexplicable, incluidos los moros y los negros manta, rediós, una conjuración de Venecia que te vas de vareta, oye, todos contra el buen y sólido cine español. Acogotadito lo tienen, a pesar de su calidad y su tronío. Y claro, dicen. El espectador, que es tonto del nabo, salvo en carambolas como Los lunes al sol o Mortadelo y Filemón, se deja engañar por estafadores tipo Peter Weir o Ridley Scout en vez de precipitarse a las butacas cuando estrenan Fulano o Mengano –disculpen que eluda nombres, pero insultar me da mucha risa, y toso-. La solución, naturalmente, es que el Estado y las televisiones suelten más subvenciones y más pasta. Todo cristo, ojo, menos los productores de cine. Porque es sabido que en España ningún productor importante arriesga un duro propio. Hasta ahí podíamos llegar. Una cosa es ser industria y pasar de paria a comprarte chalets en San Apapucio de la Infanta, y otra es ser gilipollas. No te fastidia.

Así que estoy con ellos, lo mismo que con algunos imprescindibles directores nuestros que sólo pueden oponer el noble argumento de su pata negra auténtica, española, a la brutal ofensiva del cutre cine norteamericano. Esos guiris son vulgares mercenarios que se limitan a contar una historia de forma eficaz, ajenos a los delicados matices artesanos del cine que hacemos aquí, al contenido filosófico, a la cultura, a nuestra hilarante capacidad para filmar comedias que envidiaría Billy Wilder. Sin contar con que Hollywood juega con sucia ventaja. Allí hay guionistas que escriben guiones, y actores que cuando dicen algo te lo crees, y hasta el niño de los Soprano, que no abre la boca, parece un actor. Y claro, así hace cine cualquiera. El mérito es hacer cine sin guión y sin actores, como lo hacemos aquí. Porque el cine de verdad se hace con un productor con cuartelillo en las teles y en el ministerio, con un director que –a ser posible- se la succione al Pepé, al PSOE o a quien mande, y con actores naturales como la vida misma, no maleados por las escuelas de interpretación, el teatro o la experiencia: gente que farfulla con la misma frescura y naturalidad que se utiliza en la puta calle, y a la que da lo mismo que te creas o no, porque lo que cuenta es que sepan decir: oye tía, paso de ti, con espontaneidad honesta.

También, volviendo a la industria, comprendo que ser productor de películas fascinantes e incomprendidas lleva sus gastos. La culpa la tienen el Estado y las televisiones, que llevan la tira financiando doscientas obras maestras cada año, y ahora se rajan. O sea, que te acostumbran a tirar con pólvora del rey, y de pronto llegan los aguafiestas locales y dicen: chaval, se acabó el rollo, o sea, ya no hay más viruta para que hagas arte y de paso te pagues las letras del yate y el estirado de pellejos de tu pava. Ya sé que todos los críticos –los de aquí- ponen tus películas de cinco estrellas para arriba. También sé que has producido la versión neohistóricaporno de Rosario la Cortijera dirigida por Vicente Aranda, el apasionante drama psicológico Pásame la sal, cariño, o la desternillante comedia Al sur del oro y el moro de Moscú, esta última nada menos que con Andrés Pajares. Sí. El cine español está en deuda contigo, colega. Una deuda que te cagas. Por eso te dimos once estatuillas y un beso de Paz Vega en la gala de los Goya. Pero la teta no da más leche. ¿Captas? Treinta y seis espectadores no justifican los seiscientos kilos que te endiñamos por cada una. Así que chao, Cecilbedemille.

Eso es lo que te dicen ahora. Y claro, te hunden el negocio. Perdón. La industria."


Pues eso.

miércoles, 5 de enero de 2011

Sobre el proceso creativo


"El ruido en el mundo de la fotografía es tan ensordecedor que apenas nos deja escuchar nuestra propia voz interior. Y es esa voz la única que nos puede ayudar cuando nos preguntamos qué camino seguir.

A menudo, el artista joven necesita construir con antelación un andamiaje conceptual sobre el que edificar su obra. Solemos olvidar que las cosas se averiguan haciéndolas y el discurso se genera después de una repetición constante y prolongada de puro trabajo. Es la obra la que nos dice quiénes somos nosotros y no al revés. Se trata de ir retirando capas de ideas preconcebidas para dejar al descubierto nuestras inquietudes más hondas.

Parece como si tuviéramos que saber siempre adonde vamos. Propongo rebajar un poco esa exigencia y dedicarnos unos días a reflexionar, a tomar notas de nuestra propia memoria, a averiguar las cosas que nos hacen vibrar. El proceso creativo es una sensación de trance más o menos prolongado en el que uno busca materializar algo que cree haber intuido previamente dentro de sí. Esa búsqueda es la que verdaderamente importa, la que construye nuestra mirada y desvela nuestra propia voz.

Es el proceso lo que hace madurar a un autor; la obra es el resultado de esa transformación."

Texto y fotografía de Matías Costa (Buenos Aires, 1973)

lunes, 27 de diciembre de 2010

MAD-NYC


Bien, ya he vuelto de Nueva York. He conocido por fin esta gran ciudad y he entendido aún más la fuerza del cine, de la fotografía, de la literatura. La grandiosidad y la fama de esta ciudad provienen de creaciones de gente que la adoraba y quería contárselo a todo el mundo. Pienso que fueron personas que quisieron embellecer el lugar en el que vivían o trabajaban, y convertirlo en la ciudad más deseada, quizás con el objetivo de creer, para no sentirse tan solos y tan poco afortunados en sus calles, que habitaban la mejor ciudad del planeta. Porque, objetivamente, la ciudad de Nueva York no es bonita. Ni mucho menos la mejor ciudad del planeta, sea cual sea la escala que se utilice para atribuirle a una ciudad tal título. Para describir esta ciudad es necesario entender primero porqué, a pesar de no ser una ciudad bonita, puede ser tan atractiva y tan deseada. ¿Qué hay allí que atrae a gente de cualquier cultura? Por supuesto, no tengo la menor idea pero creo que está relacionado con la energía que fluye por toda la ciudad. Es un lugar dinámico, en el que te entran ganas de quedarte, de hacer cosas, de triunfar.

Me he sentido cómodo en sus calles. Ha habido barrios que me han encantado (Soho, Greenwich Village, West Village, Williamsburg Bridge and Brooklyn), otros me han resultado indiferentes (Upper East Side, Upper West Side, Wall Street), incluso alguno me ha provocado rechazo (Chinatown). Y como casi siempre, no han sido sus atracciones turísticas lo que más ha llamado mi atención. Me refiero a que ver la Estatua de la Libertad, el Rockefeller Center, Brooklyn Bridge, Times Square o subir al Empire State Building no es, bajo mi punto de vista, lo más atractivo de esta ciudad. Ni siquiera los rascacielos. Como era de esperar, pensaba que serían más altos. Lo que me ha gustado ha sido el ambiente que se respiraba en zonas como Greenwich Village, Hudson Street, Union Square, Art Galleries District or Tribeca. Y en el metro, claro. El ambiente que se respiraba en el metro, generador de un millón de imágenes por segundo.

Así como la ciudad ha sido tal y como esperaba, las imágenes correspondientes a esta etapa del proyecto lomográfico, sí que han superado mis expectativas. A falta de palabras más concretas, creo que el proyecto va por el camino perfecto. He obtenido mejores imágenes que las que esperaba pero manteniendo la idea, la esencia de lo que quería conseguir. Ahora mismo he mezclado imágenes de Madrid con Barcelona, Londres y Nueva York. Y no es posible confundir unas con otras. Las tres combinaciones mantienen el factor común de Madrid, pero en la mezcla con las imágenes de las otras ciudades, encuentro el ambiente que se respira en cada una de ellas. O al menos, el que yo he sentido allí.

Así que este proyecto se acerca a su fin. Ya sólo me queda mezclar fotografías de Madrid con Madrid, y cerrar así el círculo. Finalmente, quedaría escoger las mejores de cada combinación, para un total de 20, 24 o 28 fotos, y preparar el acabado para un portfolio y para una exposición, y dar a conocer el trabajo completo a todo el que lo quiera ver. En realidad, para eso está creado, para que la gente lo vea y opine. Aunque siempre nos dé cierto pánico enseñar lo que hacemos. De momento, otro adelanto. La imagen que veis al inicio del texto la considero la más representativa de esta parte que relaciona a Madrid con Nueva York.

Como apunte final, aunque sé de sobra que no es necesario elegir, y que me gustaría mucho, mucho, mucho vivir y trabajar una temporada en Nueva York, sigo quedándome con Londres. ¿Por qué? No estoy seguro, pero no tengo la menor duda.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Happy birthday, Mr Allen!!


Hoy es el cumpleaños del gran Woody Allen, quizás el cineasta al que más admiro. Así que no hay mejor día que este para recordar algunas citas extraídas de sus películas. Disfrútenlas, son maravillosas.

"La vida está dividida entre lo horrible y lo miserable" (Annie Hall, 1977)

"No me aceptaron en el ejército, fui declarado inutilísimo. Sí, en caso de guerra sólo podría ser prisionero" (Annie Hall, 1977)

"No puedo escuchar mucho a Wagner porque me entran ganas de invadir Polonia" (Manhattan murder mystery, 1993)

“Podría, fácilmente, darle diez razones diferentes para matar a cien personas cada día. Pero somos adultos, dejemos que lo hagan los abogados por nosotros.” (Manhattan murder mystery, 1993)

"Yo estoy chapado a la antigua, no creo en las relaciones extramatrimoniales. La gente debería aparearse para siempre como las palomas... o como los católicos" (Manhattan, 1979)

"El matrimonio es el fin de la esperanza" (Midsummer Night's Sex Comedy, 1982)

"¿Conocen este chiste? Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comentan una a la otra, "¡vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra, "¡y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa.” (Annie Hall, 1977)

"El sexo alivia la tensión. El amor la aumenta." (Midsummer Night's Sex Comedy, 1982)


Y que cumpla usted muchos más.